VISITAR BRUSELAS

   


EL MANNEKEN PIS

En ocasiones, nos encontramos con que en algunas ciudades algunos de sus elementos más famosos no lo son por su valor artístico en sí ni por su valor económico, sino que ciertos monumentos, lugares o incluso objetos se convierten en símbolos de una ciudad a partir de su simbolismo, de las historias que viven detrás, o del simple cariño que despiertan entre sus habitantes; este último es el caso del Manneken Pis, símbolo de la ciudad de Bruselas.

 

 


  Maneken Pis - El Maneken Pis pese a su pequeño tamaño es el símbolo favorito de los habitantes de BruselasLo cierto es que pese a su pequeño tamaño, pocos símbolos de ciudades pueden presumir de recibir el cariño que recibe el Manneken Pis en Bruselas, muy por encima del que recibe la Torre Eiffel en París por parte de los parisinos, por ejemplo, y ese cariño popular es lo que realmente le hace grande. 

  El Manekken Pis fue esculpido en el  siglo XVII, y lo cierto es que puede decepcionar por su diminuto tamaño a los visitantes, que siempre esperan encontrar una gran escultura en lo alto de una columna, mientras que el Manneken Pis, también conocido como Petit Julien o Kleine Julien, no tiene nada que ver con faraónicas obras, se trata simplemente de la imagen de un niño (con el tamaño de un niño) situada contra una pared en una esquina, con lo cual muchas veces se tarda en encontrarlo. Entonces, ¿por qué el Manneken Pis se ha convertido en un símbolo para la ciudad de Bruselas?, por buscar una explicación (que no hay por qué buscarla), el cariño de los bruselenses por el Manneken Pis se debe a que este tal vez pueda encarnar el espíritu libre, inquieto, irreverente y hasta revolucionario de los habitantes de Bruselas y de la región, y es que no hay más que darse una vuelta por la noche un fin de semana por Bruselas para darse cuenta de que los tópicos muchas veces no tienen nada que ver con la realidad, en especial en lo que respecta a los belgas. 

  Prueba del cariño que el Manneken Pis suscita entre los habitantes de Bruselas es el hecho de que le ofrezcan multitud de distintos trajes de todos los estilos posibles, y de hecho es más fácil que nos lo encontremos vestido que desnudo, ya que casi todos los días el Manneken por unas horas de viste cada día de una forma distinta, como un habitante más de la ciudad.